Con todo el revuelo que causó la salida de Starcraft II después de tantos años de espera, muchos corrieron a conseguirlo y enajenarse por meses como ñoños que son disfrutar de las nuevas posibilidades que la tecnologí­a actual le puede dar a un juego clásico como éste.

Sin embargo, para algunos traumaditos ávidos y entusiastas jugadores puede resultar más importante que alimentar a su gatito y a sus peces. El resultado es a veces, no muy grato.

Así­ es señores, así­ que piénsenlo dos veces antes de clavarse tanto con un videojuego, sin importar su í¼ber ozomness.